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lunes, 17 de agosto de 2015

Los Nabis (1): Paul Sérusier.

En 1888 Paul Serusier pintó un pequeño cuadro aprovechando la tapa de una caja de puros y siguiendo los consejos que le dio Paul Gauguin. Cuando mostró a su grupo de amigos la pintura -Talismán- ésta se convirtió en poco menos que en un objeto de revelación, tal y como sucedió con Impression: soleil levant de Monet y los impresionistas: un nuevo movimiento creador se puso en marcha y rápidamente se le puso nombre gracias a la inspiración de Auguste Cazalis que los bautizó como nabis, del hebreo nabiim, que significa profetas o inspirados.
Los nabis -casi todos jóvenes pintores nacidos entre 1860 y 1970 y colegas de estudios- empezaron a reunirse en torno a la acreditada Academia Julian y en el Café Volpini y cuando  -debido al incremento de interesados-  no fue posible hacerlo allí Paul Ranson ofreció su casa para ello. 
Pronto crearon una revista para expresar sus intereses  e inquietudes Revue Blanche (tal y como habían hecho los prerrafaelitas en Inglaterra a mediados del XIX) y realizaron para ella infinidad de ilustraciones.
Los intereses del grupo fueron de lo más diverso: esoterismo, magia, ciencias ocultas, alquimia, numerologia.....hasta cierto punto entroncaban con algunos de los planteamientos que mantuvieron los simbolistas años antes pero innovando sustancialmente en técnicas pictóricas.
Los nabis, al igual que otros muchos post-impresionistas, entendían el arte como una manera de expresar emociones subjetivas (Si antes se trataba de expresar la realidad externa, ahora lo importante era volcar el mundo interior del creador en el lienzo).
Sus obras recogieron muchos elementos de arte popular y  también de culturas no europeas. Dieron un gran impulso a la artesanía en una idealista lucha contra la cada vez más determinante y apabullante producción industrial en serie y tuvieron gran influencia en el diseño, la escenografía y las llamadas artes decorativas, siendo alguno de ellos claros antecesores de las pautas que eclosionarían en el Art Nouveau.
Precisamente este último punto se convirtió en el matiz diferenciador de dos tendencias entre los nabis: la tendencia espiritualista, hasta cierto punto más romántica y con la mirada puesta en la Edad Media y en un deseo de acercarse al arte con cierta simplificación primitivista y la tendencia decorativista, más cercana al impresionismo y a las ideas de Degas.
De la primera tendencia fueron adalides destados Paul Serusier, Maurice Denis y Jan Verkade (un holandés que se añadió posteriormente al grupo); de la segunda, Pierre Bonnard y Éduoard Vuillard fueron sus representantes más destacados.
Ker-Xavier Roussel, Édouard Vuillard, Romain Coolus y Felix Valloton.

Paul Sérusier (1864-1927).
Ligado a la escuela de Pont-Aven, circulo artístico impresionista formado en torno a la figura de Paul Gaugin, fue -como hemos visto más arriba- el fundador del movimiento de los Nabis que se mantuvo activo durante al menos diez años (última década del siglo XIX) y que reconocían entre otras influencias la del sintetismo bretón, la de las obras de Puvis de Chavannes y Odilon Redon y la de algunos movimientos de corte esperitualista y filosófico.
En 1885 Sérusier ingresó en la Academia Julian. Mientras estudiaba realizó algunos viajes a pueblos de Bretaña en donde entabló amistad con pintores como Émile Bernard y Paul Gauguin. 
En 1888 expuso en el Salón y obtuvo una mención de honor y en ese mismo año pinto el cuadro "Bosque de amor en Pont Aven" siguiendo los consejos de Gauguin y que se convirtió en el Talismán de un nuevo movimiento gracias a su tratamiento del color y del espacio.
Tras la marcha de Gauguin a Tahití, Sérusier se estableció en algunos pueblecitos bretones, admirado como estaba de la vida sencilla de sus habitantes. Allí pintó numerosos cuadros de mujeres bretonas realizando las actividades cotidianas propias de un pueblo.
Sus viajes a Paris durante estos años fueron los justos para exponer y reunirse con sus colegas del movimiento Nabi.

A través de su amigo el pintor holandés Jan Verkade (1863-1946), un holandés adscrito a su  movimiento que acabó profesando como monje benedictino, conoció al también pintor y monje Desiderius Lenz.  A partir de este encuentro Sérusier creó una compleja teoría del color  que procuró plasmar en sus propias obras.
Durante varios años impartió clases de pintura en la Academia Ranson de Paris.
Murió en 1927 en la ciudad bretona de Morlaix.

















Todas las imágenes y/o vídeos que se muestran  corresponden al artista o artistas referenciados.
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